Salud por Derecho/09/2026
La Unión Europea destina miles de millones de euros a financiar la investigación y el desarrollo de medicamentos, vacunas y otras tecnologías sanitarias. Solo el área de salud de Horizonte Europa dedicó más de 8.200 millones de euros durante el periodo 2021-2027. Esta inversión permite impulsar nuevos productos, pero no garantiza por sí sola que estén disponibles, sean adecuados para quienes los necesitan o tengan un precio asumible. Muchas de las decisiones que definen el acceso se toman antes de que un medicamento llegue a los sistemas sanitarios. La elección de qué enfermedades se investigan, el diseño del producto, las licencias, la transferencia de la tecnología, la fabricación o los países donde se solicita su autorización pueden facilitar su llegada a la población o levantar barreras que son difíciles de corregir más adelante.
Para hablar de todo ello, en Salud por Derecho organizamos hace unos días en el Parlamento Europeo el encuentro Health Innovation for Public Benefit: Opportunities for Strengthening Access, Resilience and Competitiveness, junto al Medicines Patent Pool (MPP) y la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi), con el eurodiputado Nicolás González Casares como anfitrión. La jornada reunió a responsables políticos europeos, representantes de gobiernos, financiadores de la investigación, organizaciones dedicadas al desarrollo de medicamentos, pacientes y sociedad civil.
Centramos el debate en la planificación del acceso, un enfoque que tiene en cuenta las necesidades de pacientes y sistemas sanitarios desde las primeras etapas de la investigación. En la práctica, todo ello se traduce en compromisos sobre el precio, las licencias, la transferencia de tecnología, la capacidad de producción, el suministro o el registro de los productos en los países donde se necesitan. Estas condiciones deben adaptarse al tipo de tecnología y a su fase de desarrollo. Un proyecto que comienza en un laboratorio no puede asumir los mismos compromisos que otro que ya se acerca a los ensayos clínicos o a la fabricación. Sí debe existir desde el principio una previsión sobre cómo llegará el resultado de la investigación a la población, acompañada de obligaciones claras y mecanismos para comprobar su cumplimiento.
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