BioBioChile/05/2026
Vinchuca en Argentina y Chile, chirimacha en Ecuador, pito en Colombia y Venezuela, chinche besucona en México. La chinche hematófaga es un insecto que se alimenta de sangre humana y, al defecar sobre la picadura, transmite el parásito Trypanosoma cruzi, más conocido como la enfermedad o mal de Chagas, que afecta a entre 7 y 10 millones de personas en América Latina.
“El gran problema es que menos del 10% de las personas que se estima que tienen la infección se diagnostican, y menos del 1% se tratan”, alerta a BioBioChile María Jesús Pinazo, médica especialista y responsable del programa de Chagas de la iniciativa Drugs for Neglected Diseases (DNDi).
El mayor problema del Chagas es su desarrollo silencioso. La enfermedad puede convivir con una persona durante décadas sin dar señales claras, mientras el parásito daña lentamente el corazón o el sistema digestivo.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre el 30 y el 40% de las personas infectadas desarrollan alguna forma de daño orgánico —en general, en el intestino y el corazón—, pero los síntomas aparecen tan gradualmente que la mayoría no los asocia con una enfermedad.
“Si hay afectación del corazón, puedes tener una arritmia, pero que sea una arritmia tan leve que ni la notes. La enfermedad va progresando sin que tú sepas ni que tienes la infección, ni que esa infección está produciendo un daño que termina siendo irreversible”, explica Pinazo.
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